La trilogía del pañuelo de Frank Capra

En plena 2ª Guerra Mundial, entre 1939 y 1946 Frank Capra dirigió tres películas que nos hicieron llorar y que hoy en día nos siguen haciendo llorar aunque ya las hayamos visto varias veces. Muchas veces aparecen en la parrilla navideña de las diferentes televisiones para que pasemos unas navidades entre lágrimas. Las tres películas se rigen por el mismo código moral y humanitario. La típica historia de un hombre íntegro que lucha en solitario por un mundo mejor y para que no caíga en manos del poderoso; este poderoso utilizará todas sus influencias y todos los medios de comunicación que controla para machacar al hombre íntegro.

Aunque cada una de las tres películas tienen sus peculiaridades que voy a analizar:

Caballero sin espada (1939): En el Senado hay una vacante. Para esta vacante se propone a una persona humilde y honrada. Este nuevo senador propone al Senado que se haga un campamento para niños en un terreno en el que se va a construir una presa. Es aquí donde los mismos que propusieron a esta persona como senador, los cuales son poderosos e influyentes, se vuelven contra él por la sencilla razón de que con la presa que se va a construir iban a ganar bastante. Dan la orden para que todos los periódicos le difamen y cuenten mentiras sobre él. Unos niños contrarrestan esta embestida sacando un periódico con las versiones que son verdaderas, pero sufren las embestidas de los corruptos mayores y su periódico es sacado literalmente de las vías de distribución.

La mayor parte del éxito de esta película tal vez radique en la fuerza interpretativa de James Stewart, que con ese aspecto de larguirucho despistado de mirada penetrante hace llorar al mas insensible


Juan Nadie (1941): Una persona poderosa e influyente compra un periódico iniciandose así una nueva era en dicho periódico. Son despedidos varios trabajadores del periódico, entre ellos una redactora en cuyo último artículo crea un personaje que se va a suicidar en Nochebuena para protestar por los desmanes del poder establecido. Este artículo tiene tanta influencia que no hay más remedio que readmitir a la redactora y buscar a alguien que rencarne a este personaje de ficción. Se inicia así una carrera desenfrenada por la creación de un nuevo movimiento social en el que los poderosos se aprovechan para sacar un nuevo partido político.

Gary Cooper tal vez no tenga fuerza interpretativa de James Stewart, pero también hace lo suyo con esa cara de pobre inocente.


Qué bello es vivir (1946): Una persona que a través de su empresa de empréstitos siempre ha ayudado a sus vecinos para que no cayesen en las redes de un poderoso, ahora pretende suicidarse para evitar el escándalo de la desaparición de una importante suma de dinero. En última instancia aparece un ángel que le salva la vida y le hace ver la importancia de su persona en el pueblo. Se le plantea ¿qué hubiera sido de ese pueblo si él no hubiera existido?.

Esta película nos hace reflexionar para darnos cuenta de que todos nosotros somos imprescindibles en la sociedad. Y cada uno de nosotros, en mayor o menos medida, hemos cambiado el rumbo de la historia.





Estas tres películas, al igual que otras películas del siglo XX, las puedes ver completas online y las puedes descargar aquí:

1 comentario:

Báthory dijo...

Tres grandes películas aunque yo particularmente me quedo con la primera y la última. Sobre todo con la última. La he visto unas cuatro o cinco veces (la mayoría en Navidad que es cuando suelen ponerla) y nunca me canso de ella.